Como los peces…

Guillermo del Toro es uno de mis directores preferidos. Es de esos que saben hacer artesanías de cine serie B, que explora mundos de seres extravagantes. De los que, como Tim Burton o Tarantino, hacen pasar un elefante por el ojo de una aguja a modo de musical y todos le aplauden hipnotizados como si fuera la octava maravilla del mundo.

La forma del agua (The shape of water, 2017) toma elementos de múltiples historias: la princesa muda, La bella y la bestia, el monstruo del pantano… Es una historia de terror con romanticismo pero zambullida (literalmente) en un mundo de científicos locos y espías en plena guerra fría. Una historia sublimemente edulcorada con elementos fantásticos y románticos, y un puñado de personajes estereotipados (con buenos muy buenos y malos muy malos, donde lo gris no existe), pero lo dejamos pasar mientras disfrutamos de una magnífica fotografía, la música maravillosa de Alexandre Desplat y una narración de cuento de hadas. Sigue leyendo

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