Los que nacen tienen alma. Creo

Atreverse con un clásico de culto como lo es Blade Runner (Ridley Scott, 1982), es aventurarse a profanar lo sagrado. Es que, luego de treinta y cinco años, la película de Ridley Scott ha dejado de ser perfecta para ser, prácticamente, sobrenatural.

La primera vez que vi Blade Runner, debí tener como doce años; había visto Star Wars, Indiana Jones, Alien, y sentía curiosidad por ese extraño título del cual no conocía nada. Como era ciencia ficción de Ridley Scott con Harrison Ford como protagonista, para mí era una combinación perfecta. Cuando inició el filme, esperaba ver persecuciones, armas laser, robots, naves espaciales… y no fue así; pero de ningún modo fue decepcionante. Aquellas torres en llamas, los coches volando, las luces nocturnas, la lluvia que se mezclaba con la música, la geisha, me atraparon en una historia que transcurre lentamente en un universo oscuro y mágico. No entendía mucho entonces, pero quedé hipnotizado por lo que aún considero la película más bella que había visto. Una historia un tanto confusa y deliciosamente intrigante sobre lo que significa ser humano.

Han pasado unos cuantos años y Denis Villeneuve ha conseguido sumergirme nuevamente en ese futuro decrépito y contradictoriamente precioso, con una historia que ha perdido cierta poesía sin dejar de mantener esos cuidadosos detalles que la conectan con su original. Villeneuve ha demostrado ser un señor director. Con La llegada (2016), se valió de un descomunal aparataje formal y estético con el que oculta su intensión de tocar temas trascendentales sobre lo que somos (o mejor dicho: lo poco que somos).

Cuando me enteré que dirigiría la nueva película sobre Blade Runner no me desagradó la idea, aunque jamás pude imaginar que llegara tan cerca. Blade Runner 2049 aspira a no decepcionar a los que veneramos a su predecesora; y Villaneuve impone su sello con una obra elegante, depurada, casi perfecta. Considero a Villeneuve como un director que en algunos aspectos se acerca a Stanley Kubrick: tiene un gusto estético exquisito, introduce múltiples ideas nuevas, estimulantes. Posee un lenguaje cinematográfico de la mayor factura, pero que falla por momentos en conectarse emocionalmente con el público (al igual que Kubrick, por lo denso de sus historias), compensado con esa elaborada intensión de engañar al espectador, dando patadas por debajo de la mesa, fingiendo que no ha sido él.

Para no alargar el tema haciendo comparaciones entre ambos filmes (que sería además doloroso), me limitaré a decir que cuando se habla de Blade Runner es imposible dejar de mencionar a Vangelis (sí, se extraña a Vangelis). La magia que el griego transmitía en la cinta de Scott apenas llega a esta nueva historia. A pesar de que Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch hacen su parte, aún hay un vacío emocional que impide al espectador conectarse a plenitud. Claro, también hay que tener en cuenta que esta es una historia menos romántica. La relación del agente K (Ryan Gosling) con el personaje interpretado por Ana de Armas (Joi) nunca logra transmitir lo que Rachael con Deckard; tanto es así, que desaparecen a Joi de la trama y no se le echa de menos en ningún momento (la poesía no se puede imitar).

En fin, prometí no alargar el tema. Es un filme que vuelve a tocar profundos aspectos del ser humano: identidad, valores, miedos, recuerdos. La eterna pregunta: ¿qué es ser humano? Me gustó, a pesar de que no me dejó ese deseo de querer saber más, esa tentación que provoca el primer filme. También es un tanto larga. Aun así, Blade Runner 2049 es una secuela digna. Podemos decir que hace reverencia y expande el universo un poquito más allá de la larga sombra que proyecta el filme original… sí, sólo un poquito, y eso es más de lo que esperábamos.

Vale la pena verlo…

 

Zoolook.cubava.cu

4/01/2018

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4 pensamientos en “Los que nacen tienen alma. Creo

  1. Aunque la película no llega a la original, está bastante bien. Solo creo que la alargaron mucho. Esa escena de Joi en la casa, que estira monótonamente hasta el beso congelado bajo la lluvia duró demasiado. Sí, ya sabemos que K tiene una vida patética: es un replicante, los humanos lo odian y encima hace el trabajo sucio de retirar a otros como él. Las guanajadas con Joi sobraban y son medianamente pasables porque Ana de Armas es muy linda.

  2. Esta fue la que pusieron el sábado pasado? tengo de tarea terminar de verla ya con este review tan completo, ese día me dormí enseguida 🙁

    PD: Zoolook estoy trabajando en Las Tunas, estamos cerca jajaja.. te deje mi email en el comentario..

    • Como dice Syd Field en su libro: “Si no logra centrar el interés del espectador en su historia en las diez
      primeras páginas, lo pierde.”

      Las 10 primeras páginas del guión son 10 minutos aproximadamente. Dale otra oportunidad y nos cuentas. Me intriga saber si esos 10 min. se cumplen como lo demuestra Syd Field.

      Saludos.

  3. Hola:

    A mi me ha gustado esta película y coincido que debería tener algunos minutos menos. Tiene bien marcados los giros en la trama, entretiene, pero creo que está bastante por debajo de la primera Blade Runner -mi opinión personal-. No recuerdo muchas películas dónde las secuelas son mejores -al menos de forma categórica-.

    Saludos.

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