Aniquilación

Annihilation (Alex Garland, 2018) es un filme interesante para quienes gusten de la ciencia ficción existencialista al estilo de Arrival de Denis Villeneuve, pero con muchos más toques oníricos. No es una película para todos los públicos, ya que su complejidad puede confundir y frustrar a algunos. Quien busque acción o terror al estilo Alien les advierto que la película tiene sus momentos, pero no son el eje central de esta historia.

Alex Garland, el genio detrás de Ex Machina (2015), apostó por una adaptación notablemente diferente, pero sincera y arriesgada, de la novela de Jeff VanderMeer. En concreto “Aniquilación“, es la primera parte de la trilogía Southern Reach, que se completa con otros dos títulos: “Autoridad” y “Aceptación”. Garland se puso a trabajar en la película cuando todavía no se publicaban las otras entregas de la saga literaria, por lo que el filme tiene un marcado carácter autoconclusivo. El filme sería distribuido por Paramount Pictures y los directivos objetaron que los primeros montajes eran muy “complejos y poco orientados al público mayoritario”, por lo que la compañía exigía un remontaje más accesible (no es fácil publicitar un film que se sale de la norma). Garland, temiendo perder la identidad del proyecto, terminó yendo por un camino menos ambicioso, pero más justo, de la mano de Netflix para su distribución internacional. Una jugada que nos ha salvado a todos dejándonos boquiabiertos ante una de las obras de ciencia ficción más destacadas de los últimos años. Aunque también entiendo que haya gente a la que pueda aburrir.

El libro original trata sobre un extraño fenómeno que va cubriendo y transformando un espacio boscoso llamado Zona X, una historia cuya trama es casi nula donde los personajes se denominan la Bióloga, la Psicóloga, la Antropóloga… (con mayúscula pues nunca conocemos sus nombres). Es un libro que se sustenta en la descripción de las atmósferas, el mundo interior y las sensaciones de la Bióloga que literalmente narra sus aventuras. La novela describe casi todo lo que ocurre dentro del “Shimmer” (El resplandor), a partir de sensaciones, las cuales se describen con colores, emociones y recuerdos. Un libro calificado en más de una ocasión como “imposible” de adaptar al cine. Alex Garland se ha llevado el mérito al realizar lo que deben hacer las adaptaciones de libros al cine. Tomar el núcleo emocional de la novela en cuestión, algunos elementos de su trama y traducirlos a un lenguaje audiovisual que no reste al material de origen, sino que lo complemente. Demostrando que este escritor (devenido director), tiene un talento extraordinario para tratar temas profundamente filosóficos y envolverlos en piezas cinematográficas con una visión compleja y poco comercial de la mejor factura.

El filme en cuestión no es ciencia ficción “dura”, ni pretende serlo, es más al estilo de Arrival en el sentido de que vemos ciencia ficción entrelazada con drama intimista. Garland, les da rostros y nombres a los personajes. Lena (Natalie Portman) es bióloga exmilitar que se adentra en el “Shimmer” en búsqueda de una respuesta sobre lo que le ocurrió a su esposo Kane (Oscar Isaac).

Si analizamos el filme tenemos unos cuantos elementos conocidos. Un grupo de militares (en este caso mujeres), que deben ir de un punto A a un punto B y en el camino se topan con monstruos y misterios, pasando peripecias típicas de películas de acción. Este filme también se coloca dentro de ese grupo de películas de ciencia ficción con atmósferas auditivas y misterios latentes. ¿Invasión extraterrestre, apocalipsis, terror, epidemia? de todos estos elementos hay una dosis muy bien balanceada entre lo temerario, la metáfora y el miedo. El resultado es un conjunto de piezas que parecen no embonar del todo, pero la destreza narrativa de Alex Garland nos lleva a una trama fácilmente identificable que nos recuerda mucho a Stalker y Solaris (ambas de Tarkovsky) apoyado de una visualidad onírica.

La historia en cuestión gira en torno a nuestra necesidad como especie de encontrar respuestas a cosas que… ¿deberían tener una explicación? Trata sobre el miedo al cambio, a la evolución genética, al no saber si será para bien o para mal, pero… ¿cuál es la naturaleza del bien y el mal? Todo es cuestión de perspectiva, ¿no? Es bastante evidente que Annihilation es una metáfora.

La definición física de aniquilación se traduce en la combinación de una partícula y su antipartícula, cuyo resultado es la conversión total de las partículas en energía. Es decir, que la aniquilación es en realidad una forma de creación. Basado en eso podemos interpretar que al final Lena y Kane no son los mismos, su ADN ha sido alterado. Ambos chocaron violentamente con el “Shimmer” para convertirse en una nueva forma de energía, o en un nuevo ser. Si tomamos la idea de que Annihilation es una metáfora y no una historia de ciencia ficción propiamente dicha, en concreto podemos decir que es una metáfora sobre el cáncer terminal (o casi terminal) y la manera en que las personas lo enfrentan. Es también una profunda reflexión sobre la tendencia hacia la autodestrucción del ser humano.

Desde una visión más abstracta, la Zona X es un cáncer que desarrolla a su alrededor una hiperplasia. Las mujeres son células o química enviadas para atacar el cáncer. Las expediciones anteriores, de hombre, fracasaron porque son células diferentes a las de las mujeres (tal vez la reproducción humana tiene algo que ver). Las cinco mujeres que entran en la Zona X afrontan la enfermedad de diferente manera: la protagonista quiere combatirla; otra quiere comprenderla; otra termina aceptándola como inevitable; las otras están aterradas y responden al miedo con desesperación o con ira. Algunas de ellas tienen cáncer o han perdido a algún familiar cercano por esa enfermedad. El monstruo que las ataca, mezcla de oso con “quien sabe qué”, evidentemente sufre un terrible cáncer que le ha devorado el rostro hasta los ojos. En una escena el marido de Lena escupe sangre (¿cáncer de pulmón quizá?), ha pasado por la enfermedad y al regresar ya no es el mismo. Al inicio del filme vemos a Lena dando clases y proyecta imágenes de células de cáncer cervical. Son casi idénticas a las que ella descubre en su propia sangre estando en la Zona X. En otra escena la vemos leyendo el libro The Inmortal Life of Henrietta Lacks, que habla sobre una paciente real de cáncer cervical. La propia Lena atraviesa la enfermedad y descubre que ella tampoco es la misma de antes, o no está segura de serlo.

Las respuestas de Lena en el interrogatorio explican el fenómeno como si fuera un cáncer: “es alienígena” (en inglés alien tiene aún más sentido como “intruso” o “extraño”), se expande amenazando la vida, pero no lo hace deliberadamente (“Ni siquiera creo que supiera que yo estaba allí”, dice Lena). El matrimonio de Lena también sufre una enfermedad terminal, metafóricamente hablando; las largas misiones de su esposo han dañado la relación, ella ha tenido una relación con un compañero de trabajo. Es evidente que el esposo lo sabe y ha decidido irse a una misión de la cual no le dice nada y de la cual él sabe que no hay regreso posible, asumiendo una evidente actitud autodestructiva. También los secretos de las mujeres entre sí durante la expedición complican las relaciones desembocando en actitudes autodestructivas.

¿Acaso no es la humanidad un cáncer que lleva este planeta a la autodestrucción? ¿Acaso no hay planes de conquistar otros planetas y modificar su atmósfera para adaptarla a nuestras necesidades? Mirémonos en ese espejo…

Dejando a un lado lo del cáncer, podemos dar una mirada desde la perspectiva del filme Solaris de Tarkovsky. La Zona X está bajo una influencia que intenta entender el medio que lo rodea de igual forma que los seres humanos intentan entender qué es lo que sucede. “La Entidad” (como le llaman) está emulando la vida de la tierra, combina células y genes, intenta entender, adaptarse. ¿Será inteligente o sólo pretende sobrevivir? ¿Es bueno? ¿Es malo?…

Realmente la narración evita dar explicaciones científicas sobre cuestiones extraterrestres y tampoco nos da un final dramático que resuelve todos los misterios. El final es abierto y muy elaborado precisamente para dar que pensar al espectador (como el agua mutante en el vaso que Lena sostiene durante el interrogatorio). El Kane original ya no está, es una copia. En el caso de Lena parece que su parte humana triunfó, pero en realidad la “Entidad” extraterrestre no ha sido destruida del todo, lo que resultó destruida fue su… llamémosla matriz. Pero está en la mente de Lena, ha encontrado la forma de sobrevivir camuflándose bajo apariencia humana y junto al nuevo Kane, de alguna forma, dará comienzo a una nueva especie híbrida. Hay un momento en que se menciona que alterando determinados elementos de una célula esta podría vivir por siempre. ¿Serán ahora inmortales?

En fin

El filme en general es impactante, surrealista, bello, intrigante y algo espeluznante (¡esa escena del oso pidiendo ayuda… ¡Ufff!). Es ciencia ficción profunda, inquietante. Aquí, lo que empieza como una historia más o menos convencional en su género, termina transformándose en una especie de alucinación. El final tiene mucho de David Lynch, lo cual no significa que el argumento no tenga lógica (me hizo recordar esas secuencias increíbles de 2001 Odisea del Espacio).

Recalco que no es una película para todos los públicos. Es de esas que te dejan durante horas pensando y con ganas de investigar cosas sobre ella. Crea tensión, incomodidad y grandes dosis de aturdimiento que nos ponen a pensar en quién somos y de dónde venimos. También nos deja la sensación de que hemos visto algo familiar y conocido, pero a la vez muy distinto, único, creativo, cautivador. No es una obra de arte sino una experiencia que nos hacen crecer como espectadores. Cualquier aficionado a la ciencia ficción más pura la disfrutará.

En cuanto a Alex Garland, habrá que seguir su trayectoria más de cerca.

Zoolook

09-06-2018 18:45

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6 comentarios en “Aniquilación

  1. Como siempre tus reviews son expléndidos!, ahora comprendo mejor la película, la verdad es que ese final es hiperconfuso pero la pelí esta genial, a mi me gustó. Y ni hablar del Oso que en esa parte la la nuca se nos erizó jajajaja además que psicológicamente está fuerte la escena.
    ¿Se animará el director a llevar al cine los otros 2 libros restantes?

    • Saludos Flaco:
      Hace rato que no abria el sitio, hoy es una casualidad que logre entrar desde un joven club.
      Tengo el sitio medio abandonado por falta de tiempo. Espero no abandonarlo completamente nunca.

      Gracias por los comentarios.

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