El blanquito está en la Luna!

Justin Hurwitz es para muchos un desconocido, pero si mencionamos filmes como Whiplash (2014) y La La Land (2016), inmediatamente cambia nuestra percepción al notar que la música detrás de estas obras son fruto de este compositor. Ambas de la mano del director Damien Chazelle.

El triunfo de La La Land, hace dos años —Oscar a la mejor banda sonora original— luego de un brillante trabajo musical junto a Tim Simonec en Whiplash, han favorecido que Damien Chazelle continúe contando con Hurwitz en un tercer filme. Este es el caso de First Man (2018), un filme que narra la historia de Neil Armstrong, comandante de la misión Apolo 11 y primer hombre en pisar la luna. Por cierto, de Whiplash ya habíamos comentado anteriormente aquí.

Realmente el dúo Chazelle-Hurwitz, han logrado crear filmes con tramas completamente diferentes sin perder, en ninguno de los casos, ese toque novedoso, fresco, y a la vez dramático. Pero es esta vez no es así. El filme resultante es lento, no se llega a conectar con el público. en este filme, Chazelle, alejado del mundo de la música, no parece estar en su zona de confort.

Seamos honestos, el filme tiene mucho de artesanía, demasiado de cine tradicional y cero de personalidad. ¿Pero que más se podía sacar de una personalidad como Neil Armstrong, a quien llamaban “el hombre de hielo”, por mantener pulsaciones de 90 en situaciones emergencia? Si el personaje principal ya de por si es poco atractivo, la elección de Ryan Gosling para interpretarlo no es muy afortunada. Lo destacable es el viaje espacial, y es un elemento que en la actualidad ha dejado de ser un acontecimiento cinematográfico apasionante. Aun así, hay que reconocer que los planos cinematográficos son espectaculares, el diseño de sonido está perfectamente integrado con la obra y las más de dos horas de la historia se compensa con un elaborado montaje.

Con todo y los truenos, First Man es, en el fondo, el retrato de un padre de familia. Un hombre común que pasaba mucho tiempo en el trabajo. De esos que, asumiendo un cierto concepto social sobre la hombría que le impedía expresar sus emociones o mostrarse “débil” ante los golpes de la vida, hablaban poco. Es por eso que la inspiración para este artículo, más que del filme, viene de la magnífica partitura musical que lo acompaña. Estamos frente a una de esas bandas sonoras que, en la práctica, tiene buenos momentos.

Armstrong se dedica a probar aviones experimentales en la estratósfera. Es la música la que consigue relacionar los momentos familiares, íntimos, con la monumentalidad de la era espacial y el sacrificio de los héroes. Hurwitz emplea las mismas melodías para Armstrong acunando a su pequeña hija enferma, que para Armstrong pilotando el módulo Águila sobre los cráteres del Mar de la tranquilidad. Todo con las mismas notas en diversas variaciones sobre las mismas ideas. Todo con Armstrong como protagonista.

En este filme Hurwitz demuestra toda una gama de posibilidades creativas. Por momentos nos emociona con una delicadeza minimalista, por momentos nos pega a la silla con un aplastante muro sonoro a lo Hans Zimmer. A todo lo largo del filme tenemos ritmos nerviosos llenos de tensión, compases de vals, texturas ambientales, sintetizadores, guitarras y, sobre todo esto, el inconfundible sonido melancólico del theremin.

El haber usado un instrumento como el theremin para recrear los sonidos del espacio es algo exquisito. Lo curioso es haber usado un instrumento de origen soviético para ambientar el momento histórico que supuso la victoria norteamericana en la carrera espacial. Pero realmente ese toque de dulzura del theremin aporta algo incomparable: nos regresa a ese espacio exterior de cuando imaginábamos ciudades de cristal en la Luna.

Es ese toque romántico, dentro de un filme que se empeña en dar una visión aséptica del espacio, el que aporta un sentido humano incomparable en una historia como esta. Tanto es así, que no se nos muestra en el filme el momento en que es plantada la bandera norteamericana en la Luna (algo criticado por algunos). En esta historia Armstrong planta en la Luna sentimientos, esos que no podía expresar… y que yo no voy a narrar aquí. Mejor vea el filme…

La fotografía es magnífica, la historia avanza un poco lenta en ocasiones, pero es una experiencia más que recomendada…

Aquí les dejo algunos temas de la banda sonora para su disfrute.

04. Armstrong Cabin

07. Houston

15. Docking Waltz

30. The Landing

34. Quarantine

Zoolook

7:31pm 21/1/2019

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