Más se perdió en la guerra

El pequeño lloraba, nervioso, mientras registraba como loquito sus bolsillos: lo perdí, abuela; ya no vas a poder confiar en mí, perdí el súper héroe que me acabas de regalar. Ya no me compres más nada, abuelita; no se puede confiar en mí.

La señora lo miró enojada y le echó el regaño más tierno que he escuchado en mi vida: Oye, más se perdió en la guerra. Hazme el favor: por las cosas no se llora, te secas esas lágrimas ahora mismo, que todos los niños pierden juguetes, eso siempre tiene solución. ¿Pero cómo voy a confiar en un llorón para que me acompañe a la consulta del médico? Tú eres el niño más valiente y bueno del mundo, procura no perder eso, porque ahí sí ya no podré confiar en ti.

Ellos se bajaron frente al Calixto García y yo seguí hasta Línea con la cabeza ida, pensando en todo lo que uno pierde, en lo que realmente importa y en cómo nos pasamos la vida llorando por gusto.

 

 

Tomado de: http://cubasi.cu/cubasi-noticias-cuba-mundo-ultima-hora/item/97442-en-la-guagua-mas-se-perdio-en-la-guerra

 

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