Peter Baumann – Machines Of Desire (2016)

Los orígenes de la música electrónica ya alcanzan casi un siglo de existencia si consideramos que uno de los primeros instrumentos musicales electrónicos fue el Theremín, inventado en 1919 en Rusia. Pero no fue hasta finales del siglo XX, con el desarrollo de la electrónica y la posterior era digital, que surgieron los sintetizadores como los conocemos hoy en día.

Fue en la otrora Alemania Occidental donde se sentaron las bases de la música electrónica actual. La Escuela de Düsseldorf de música electrónica estableció los patrones rítmicos con duras percusiones y violines electrónicos. Y en oposición a este movimiento surge la Escuela de Berlín, que se identificada mayormente con la kosmische musik, a finales de los años 60.

La búsqueda de un estilo y sonoridad propios, la necesidad de reconstruir su cultura, de crear algo nuevo, dio como resultado nombres como Klaus Schulze, Tangerine Dream y Kraftwerk, sólo por citar algunos. Verdaderos pioneros del ambient y del space rock.

“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.”

Peter Baumann formaba parte de Tangerine Dream. Estaba allí, junto a Edgar Froese, cuando nació el Krautrock. Pero su nombre fue casi olvidado luego que inició su singular carrera en solitario a finales de los setenta. Construyó los Paragon Studios y creó el sello Private Music donde confluyeron muchos gigantes de la música del momento. Incluso hasta su antigua banda utilizó sus servicios. Le fue bien en un inicio aprovechando el tirón new-age, pero terminó vendiéndolo todo a finales de los noventa.

Luego de un largo período de vacío artístico, creativo y existencial, Peter Baumann, decide volver a la música. Tras varios años de inactividad musical se pone en contacto con su viejo amigo Edgar Froese en enero del 2015, pero unas semanas más tarde muere Froese dejándonos la eterna incógnita de los proyectos.

Baumann quedó colgado de la brocha —hablando en buen cubano—, pero reafirma su decisión y monta un estudio en su sótano desempolvando todo el material vintage que posee. Tras varias décadas de silencio, en 2016 aparece Machines of Desire, convirtiéndose en la sorpresa del año en el universo de la música electrónica.

Machines of Desire está formado por ocho cortes no muy extensos que nos transportan a la faceta cinematográfica no olvidada por el sintetista.

Lista de temas:

1. The Blue Dream (5’53)
2. Searching in Vain (5’36)
3. Valley of the Gods (4’12)
4. Echoes in the Cave (3’55),
5. Ordinary Wonder (6’00)
6. Crossing the Abyss (5’57)
7. Stratosphear (4’55)
8. Dust to Dust (6’24)

“The Blue Dream” (5’53) es un tema oscuro y perfecto para un film de terror o suspense. Nos atrapa desde los primeros compases con su atmósfera y percusión.

“Searching in Vain” (5’36) es una típica secuenciación al mejor estilo de Tangerine Dream. Toda una melodía mística envolvente. Una acertada composición.

“Valley of the Gods” (4’12) presenta una secuencia rítmica especialmente ingeniosa con un halo de misterio en total clave berlinesa (uno de mis preferidos).

“Echoes in the Cave” (3’55) ofrece una abstracción oscura minimalista con algo industrial, se aproxima a los trabajos de Conrad Schnitzler (ex-Tangerine Dream).

“Ordinary Wonder” (6’00) no hubiera desentonado en un disco de Tangerine Dream. Ofrece una línea melódica con bello onirismo y gran simplicidad, pero le falta riesgo y no logra remontar mucho el vuelo.

“Crossing the Abyss” (5’57) nos regresa a las “bandas sonoras sin película”. Con un marcado ritmo y melodías secuenciales un tanto nerviosas.

“Stratosphear” (4’55) es un tema simple con sonidos muy cuidados. Simple, pero exquisito. A veces no hace falta más.

“Dust to Dust” (6’24) es un tema que suena apocalíptico (y el mejor tema). Pareciera un ritual religioso de “los ingenieros” del universo “Alien”, con todo el trabajo artístico de H.R.Giger y su ominosa oscuridad. Aquí tenemos a Peter Baumann con un claro interés en hacer las cosas bien, incluyendo un sintético sonido de guitarra al más puro estilo Froese.

En resumen

¿Qué nos hubiera deparado la fallida unión con Edgar Froese?… Quizás nunca lo sabremos. Por suerte, Machines of Desire es toda una abstracción que pone fácilmente nuestras cabezas en piloto automático en vuelo hacia sus propios mundos. Es volver a la “Berlín School” con seriedad y un material más que digno donde el término “banda sonora sin película” le viene a la perfección. Pero a Baumann le falta arriesgarse un poco más, sobre todo en el desarrollo de los minutos finales. Tal ves sólo sea cuestión de que le saque un poco más de brillo a su viejo arsenal. La buena noticia es que conserva “el sonido”, y eso después de tanto tiempo, es para celebrarlo.

Pueden descargar los temas en la zona de descarga…

Zoolook

30/08/2017

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