Cama, calma. No soy racista. Las referencias a artistas negros o blancos las usaré sólo para describir diversos aspectos relacionados con la historia de la música Rock desde sus inicios. La idea surgió hace unos días. Mientras revisaba la colección de los 100 mejores solos de guitarra de todos los tiempos con unos amigos, salió el tema de Jimi Hendrix y la poca presencia de los negros en el mundo del Rock actual. Como si a partir de los años ’70 hubiera una separación entre Rock para los blancos y Rap para los negros. Una simplificación de toda la historia es decir que “se lo robaron los blancos”. Estilos como el Soul, Funk, Disco, Rap; todos tuvieron su origen en la cultura negra y todos fueron llevados a su máxima popularidad por los blancos. Es decir, los negros fueron avanzando musicalmente y los blancos “robando”. Pero esta simplificación está llena de agujeros e intentaremos llenarlos con algunos detalles.
Primeramente hay que reconocer que los estilos musicales surgen ligados a los estilos de vida y modas de cada época. Y las nuevas modas son especialmente dirigidas y definidas por (y para) la juventud de cada época. El origen de la música actual, por su parte, podemos simplificarla (extremadamente) si decimos que melodía vino de Europa y el ritmo de África. Partiendo de esta premisa, muy discutible lo admito, se suele decir que el Rock and Roll nació de la fusión del Rythym and Blues negro (R&B) y la música de baile blanca de la postguerra americana, que se nutría de baladas más o menos elegantes.
Simplificando aún más la historia: el Rock es inconcebible sin la guitarra eléctrica. El Rock and Roll fue el primer estilo musical que tomó la guitarra eléctrica como base para sus canciones, y no como un simple acompañamiento sino como protagonista y símbolo de una nueva forma de hacer música que daría lugar a la aparición de géneros posteriores como el Punk o el Grunge y todas las demás vertientes del Rock actual.
Entonces vamos a la historia en detalle: La música en general a principios del siglo XX experimentaba una clara distinción: música culta y música popular. En la música negra de entonces se distingue en el primer grupo el Góspel y el Blues (principalmente), y en el popular podríamos situar artistas de Jazz o Blues que empezaron a dar más importancia a las partes vocales de sus composiciones. Podríamos considerar que las primeras canciones de “Pop” negro fueron temas de Blues bastantes descafeinadas por allá por los años ‘20. Pero el Rock es algo más que la música, estamos hablando de actitud, espectáculo, estrellato y la capacidad de movilizar a una legión de jóvenes seguidores. Ahí le vamos ahora.
A finales de los ‘40 aparecieron músicos que fueron un auténtico fenómeno entre la juventud negra. Estamos hablando del boom de Billy Eckstine, un cantante negro de baladas proveniente del mundo del Jazz. La gente imitaba su modo de vestir, las adolescentes se desmayaban en sus conciertos y se convirtió en un auténtico sex symbol. Si bien es cierto que Eckstine no tocaba Rock, su música era accesible para la juventud y todos los fenómenos que lo rodeaban eran un auténtico presagio de lo que, décadas después, sucedería con músicos de la talla de Jerry Lee Lewis o The Beatles.
Paralelo a estos fenómenos de la música negra, a finales de los ’40 la música popular blanca de Norteamérica se nutría de un híbrido Country & Western (C&W), popularizado por las películas de Hollywood del momento. Para esa época surge lo que se llama “segunda generación” de la música Country que significó la incorporación de la guitarra eléctrica, aunque todavía en segundo plano, pasaría todavía un tiempo para lograr un papel protagónico.
La segregación racial seguía latente aún después de la guerra y a finales de los años ’40 la separación entre música blanca y música negra se hizo más notoria. Si bien los negros Charlie Pride, Ray Charles y Solomon Burke incursionaban en el C&W con éxito, cantantes de Pop como Harry Belafonte, Al Hibbler y un largo etcétera eran clasificados como Música racial en las tiendas de discos. Difícilmente se escuchaban en las emisoras de radio blancas, si no era a través de una regrabación hecha por músicos blancos.
La regrabación de canciones negras por músicos blancos es un fenómeno muy anterior a los éxitos de Elvis. No se trataba solamente de una cuestión racial o comercial. Para inicios de los años ’50, el R&B negro y otros estilos que se acercaban a lo que sería el Rock and Roll empezaron a experimentar un cambio en las letras: empezaron a hablar de sexo con textos explícitos que se oponían a las elegantes baladas románticas típicas de las salas de baile de entonces (¿alguna semejanza con la actualidad?). Los productores blancos inmediatamente se dieron cuenta del éxito que resultarían aquellos temas, sólo había que cambiarles la letra. La censura a los temas originales y la regrabación de temas no se hicieron esperar, fenómeno que acabó en parte ayudando a muchos artistas negros a aparecer en la radio aunque fueran cambiadas las letras originales. Entonces llegaron los jóvenes.
En medio de este panorama de regrabaciones y atmósfera musical dividida, los jóvenes se rebelaron contra sus padres (y el mundo de sus padres). A diferencia de épocas anteriores ahora las empresas vieron que la juventud era en sí misma un cliente potencial y específico. Eran los jóvenes los intermediarios que necesitaban para sacar el dinero del bolsillo de sus padres. Ante una generación que quería abandonar la camisa y la corbata (para diferenciarse de sus padres), nadie había pensado hasta ese momento en diseñar ropa sólo para jóvenes (por sólo citar un ejemplo). Nadie había pensado que las nuevas generaciones te podían hacer rico.
Pero más allá de ser una moda o un sucedáneo de la música popular ideado para ganar dinero, el Rock and Roll sirvió, entre otras cosas, para que blancos y negros tocaran juntos música Pop. Es cierto que ya para los años ’50 existían bandas de Jazz mixtas, pero el Jazz había perdido la batalla por el público joven ante el empuje del Pop (música fácil y bailable). Fue por entonces que en Sun Records grababa un bluesman negro llamado James Cotton al lado de un chico blanco de Mississippi, un tal Elvis Aaron Presley.
A mediados de 1954 un cantante blanco de C&W llamado Bill Haley grabó “Rock Around The Clock”. No es que fuera el primer tema de Rock and Roll, pero sí el que más triunfó en su momento. Este y otros éxitos de Haley eran versiones más o menos cambiadas del bluesman Big Joe Turner. Aquello ya no era Country, de hecho no era ni Rock and Roll, pero acuñó el término al entrar inmediatamente a las listas de éxito blancas convirtiéndose en himno de toda una generación. De hecho la palabra “Rock and Roll” se usaba para promocionar conciertos de R&B entre el público blanco, con Alan Freed a la cabeza, que de haber sabido que aquello era realmente el R&B de los negros difícilmente hubieran asistido ya que los ecos de la segregación racial eran aún patentes en los EEUU de los años ’50.
Pero en 1954 ocurrió algo más que el éxito de Haley: un grupo negro de R&B, llamado The Chords, grabó el primer tema genuino de Rock and Roll: “Sh-Boom”. Inmediatamente fue regrabado por músicos blancos logrando un éxito mayor y entró a las listas de éxitos blancas en tiempo record. ¿Qué tenía este tema? Para empezar era un tema de R&B completamente atípico: las partes vocales e instrumentales se sobreponen creando una atmósfera salvaje de aspecto poco pulido, hay exclamaciones, palabras sin sentido, las letras no tienen una secuencia lógica, ¡pero arrastraba multitudes! Ya para 1956 el término Rock era un género diferenciado y empezaba a romper fronteras entre la juventud.
Para finales de los ’50 seguían habiendo emisoras de radio y discográficas que separaban la música blanca de la negra, pero fueron aparecieron disc-jockeys blancos de música negra y viceversa. El papel de los DJs fue ganando importancia y suavizando las diferencias. Músicos y pinchadiscos como el legendario B. B. King empezaron a organizar actuaciones para jóvenes donde podían tocar juntos estrellas de C&W como Carl Perkins al lado de Chuck Berry. La guitarra eléctrica unió músicos blancos y negros dando lugar al Rock and Roll como primer género Pop que mezcló C&W, Gospel, baladas blancas y negras, Blues, R&B e incluso algo del Jazz (antes de 1954 el protagonismo era más del saxofón, que de la guitarra).
Los posteriores años ‘60 y ’70 dieron un vuelco al mundo sonoro en muchos aspectos. El ambiente político convulso, el macartismo, la Guerra Fría, la lucha por los derechos civiles, la Guerra de Vietnam, y otro largo etcétera alteraron la sociedad Norteamericana en todos los aspectos. Se agudizaron las diferencias raciales, surgieron “fenómenos” como el movimiento Hippie. Las discográficas no estaban dispuestas a perder mercado sino a sacar ganancias del río revuelto: el Rock se vuelve mayoritariamente blanco (que da más dinero), quedando los negros para el Soul y algo del Blues. La presencia de figuras negras va disminuyendo ante una batalla desigual e injusta.
La segregación racial se exacerba: políticos negros critican a Jimi Hendrix por tocar Rock (y con blancos, y encima ingleses). Jimi Hendrix, uno de los ídolos negros de todos los tiempos, quizá el Rockero de color más prodigioso que haya existido (además de que era un zurdo que tocaba de una manera impresionante), cedió a esas presiones formando Band Of Gypsis. Mientras el Rock se blanquea el Blues también y las nuevas generaciones de negros lo rechazan, en su mayoría. Algunos dicen que por la relación del Blues con el pasado vergonzoso del pueblo negro (la esclavitud y la segregación racial), otros porque dejó de pertenecer exclusivamente a los negros. Surge el Blue-Eyed Soul (Soul de ojos azules) para referirse al Soul interpretado por blancos que, no podemos negar, nos dejó artistas increíbles como Bobby Caldwell o Delaney & Bonnie Bramblett.
Mientras el Rock es tomado como modo de expresión de los jóvenes en sus protestas en contra de la Guerra de Vietnam y todo aquello que les molesta. Se desarrolla entonces, en su contra, todo un proceso de desvirtualización del género para quitarle validez a los reclamos y protestas de una juventud “rebelde y desenfrenada”. Se acuña la famosa frase “Sexo, Drogas y Rock and Roll”, los movimientos religiosos satanizan, tanto a las ideas de protesta como al Rock como género. Simplificando nuevamente las cosas: lejos de lograr su objetivo, el Rock logra afirmarse entre los jóvenes como música de rebeldía y sobre todo para llevar la contraria al sistema (como lo haría el Rap entre los jóvenes negros). Resultado: en la actualidad existe hasta el Rock Cristiano en cualquiera de sus vertientes.
Dejando la complejidad político-ideológica del momento y volviendo al tema que nos ocupa. Las disqueras confinan a los artistas negros mayormente al género Pop, a música menos trascendente: temas que alcanzan la cima y pasan de moda rápidamente. Remedo del trato esclavo de antaño: Los usaban mientras “rendían”; después, al foso. Los negros de buena situación económica, que han superado (supuestamente), las humillaciones de su raza se vuelven hacia el Jazz, como una forma de revindicar su cultura frente al “vulgar” rock blanco. Muchos artistas negros pasan del Jazz al Rap y otros géneros similares, sin hacer parada en el Rock.
Desde entonces las comunidades de músicos afroamericanas han experimentado con muchos estilos y ritmos musicales con ciclos de vida más “naturales” (cortos), con mucha variedad. Mientras la gran industria musical euroamericana ha tomado el Rock y ha extendido su ciclo de vida tanto, que lo que llamamos hoy Rock no tiene nada que ver con el Rock de antaño. Todo esto traería la evolución más “blanqueada” del rock blanco: el metal. Han transformado el Rock en música de clase alta, mientras que la mayoría de los afroamericanos tienen condiciones económicas muy inferiores (incluyendo a los latinos), así que tienen menos oportunidad de triunfar. Es mucho más costoso comprar una guitarra con amplificador que improvisar rimas a ritmo de percusión. Aun así el movimiento musical y cultural afroamericano es tan rico que realmente los músicos negros hacen la música que les viene en gana (lo han demostrado). Se sienten identificados con sus raíces, con su gente, enfrentando a un sistema dominado por una élite blanca, que aún hoy en día, sigue estableciendo absurdos patrones raciales en pleno siglo XXI.
Un ejemplo de un músico afroamericano con talento que ha quedado en la industria de manera permanente es sin dudas Michael Jackson, pero sin miramos con detenimiento su carrera veremos estancamiento artístico, depresión y problemas mentales. Blanqueamiento al extremo, tanto es así que los “clones” actuales de Michael Jackson son blancos en su mayoría. ¿Coincidencia?
En fin: Los negros también rockean, son pocos, pero igual podemos decir que son pocos los blancos que Rapean. Lo cierto es que todo el fenómeno del Rock ya tenía precedentes en la música negra: La elegancia de Chuck Berry, la potencia de Little Richard o el swing de Wilson Pickett sirvieron tanto a la consolidación de la música como los encantos de Elvis. En resumen, las raíces y bases del género son negras, pero cuando el rock se volvió algo ajeno a su cultura los negros “abandonaron el barco”. Muchos músicos posteriores de Rock como Led Zeppelin o los Rolling Stones han hecho eco de su legado negro, un legado a veces olvidado o marginado. El Rock actual ha dado lugar a un sinfín de subgéneros y variedades que eran impensables cuando se inició. Estas ramas crecieron todas del mismo árbol, cultivado por blancos pero nacido de una semilla negra.
En lo personal, la primera vez que escuché a artistas como Adele, Amy Winehouse, Rag’n’Bone Man, sin haberlos visto físicamente, inmediatamente pensé que eran negros. Es que tenemos grabado en las mentes un estilo de canto, o un timbre de voz en específico para identificar a los artistas negros. Por otra parte he escuchado grupos de Rock que nunca pensé fueran negros: Bloc Party es un grupo de Indie Rock con Kele Okereke como voz líder. Un ejemplo de Hard Rock negro es Thin Lizzy, cuyo bajista Phil Lynott tiene una voz muy parecida a la de Jimi Hendrix. Por otra parte Living Colour es una banda completamente de músicos negros y son los amos del Heavy Metal negro, en verdad nada tienen que envidiarle a grandes como Judas Priest o Iron Maiden. Y como ejemplo de una banda Hardcore Punk tenemos Bad Brains, una de las pioneras del género que además de hacer un Punk bastante ácido, intenso y no convencional se ponen rastas.
Zoolook
21/10/2017
Genialísimo! aunque súper extenso jajaa, casi casi estás para que escribas en El Caimán Barbudo jaja. Bueno, callendo en tema, actualmente te sorprenderías de la cantidad de músicos “de color” que cultivan el metal, por ej. ahora un amigo me copió la banda The Atlantis Chronicles donde canta un negro y canta muy muy bien! 😀
Hace tiempo estaba por poner este tema. Es extenso, casi me crece barba escribiendo, y eso que intenté sintetizar al máximo las ideas.
Saludos desde Zoolook
este s un tema en el q x mucho q tu kieras sintetizar tiene demasiadas cosas d q hablar y s bastante complejo, extenso y con demasiadas aristas, no obstante me gusto mucho l articulo
Sip, hay para escribir muchos libros sobre este tema y de por sí ya hay muchos escritos. El punto de vista que
intenté explicar es de que los negros fueron los precursores del género, luego los blancos se lo robaron.
Gracias por comentar.
Saludos desde Zoolook.cubava.cu